Acerca del Vino

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Vino

Conozca más sobre el vino

Cómo descifrar las etiquetas

Antes de comprar una botella, busque esta información:


1. Bodega: Es el nombre del viñedo (donde se producen las uvas)

2. Región: Lugar geográfico donde crecieron las uvas (Rioja, Extremadura etc.)

3. Varietal: Tipo de uva empleada en la elaboración del vino.

4. Añada: Año en que se elaboró el vino.

Además de la etiqueta, también le ayudará saber los tipos de vino que se producen en España y el nombre que llevan en la etiqueta. Más adelante encontrará información sobre los diferentes tipos de calidad del vino español y cómo distinguirlos.

A. Vino tinto

B. Vino rosado

C. Vino clarete (vino tinto claro)

D. Vino blanco

E. Cava

Como en todos los productos, los vinos españoles tienen diferentes calidades que van desde los vinos de mesa hasta las grandes reservas. Veamos los cinco diferentes “niveles de calidad” del vino español:

· Vino de mesa: Perfecto para su consumo diario. Muchas personas menosprecian el vino de mesa, pero algunos tipos pueden ser extraordinarios.

· Vino Joven: Vino de corto añejamiento proveniente de alguna región con DO (Denominación de Origen). Es ideal para presupuestos con restricciones.

· Crianza: Añejado por un mínimo de dos años (al menos 6 meses en roble) y proveniente de una región con DO. Los de crianza son vinos deliciosos perfectos para la mayoría de las ocasiones.

· Reserva: Vino de calidad, añejado durante un mínimo de tres años, uno de ellos en barricas de roble y dos en la botella. El vino Reserva se elabora con las mejores cosechas.

· Gran Reserva: Añejado al menos dos años en barricas de roble y al menos tres en la botella. Todos los vinos gran reserva se elaboran con cosechas excepcionales.

 

Cómo se elaboran los vinos españoles

LAS MEJORES UVAS, LOS MEJORES VINOS


La mayoría de los vinos españoles utilizan varios tipos de uvas en su elaboración. Este proceso garantiza que los vinos adquieran su color, porcentaje de alcohol, propiedades de añejamiento y equilibrio característicos.

En España existen más de 100 variedades de uva; a continuación describiremos los tipos de uva más comúnmente utilizadas en la elaboración de vino. La combinación de uvas produce complementación de sabores, olores y colores, además de propiedades de acidez y oxidación (longevidad).

• Tempranillo: Llegó a España con los peregrinos de las Cruzadas. Este tipo de uva se usa en la región de La Rioja y los vinos que de ella se producen son profundos y ricos en color pero bajos en alcohol. Suele mezclarse con las variedades de uva Garnacha, Mazuelo y Graciano para compensar sus niveles bajos de acidez y longevidad.

• Garnacha: Uva roja que se desarrolla en condiciones áridas, por lo que es ideal para muchos de los suelos españoles. Comúnmente se usa mezclada con otras variedades de uva. Tiene un alto contenido de alcohol y tiene un sabor dulce y afrutado. A menudo se usa para elaborar vino rosado.

• Graciano: Uva perfecta para un vino añejo de sabor suave, pero es un cultivo complicado, propenso a enfermedades y de producción baja. La uva Graciano es más común en Francia que en España.

• Mazuelo: Una de las variedades de uva más comunes en el mundo. Tiene su origen en las tierras de Aragón, España, y su popularidad se ha extendido a lo largo y ancho del panorama. Sin embargo, en España no se emplea tan a menudo pues es propensa a los hongos y al moho. La Mazuela produce cosechas abundantes, su piel es gruesa (de donde se extraen la gran mayoría de las propiedades de color, tonicidad y acidez), su color intenso y es alta en tanino y acidez.

• Viura: Uva blanca que, en teoría, proviene del Medio Oriente o de Aragón, España. Actualmente se encuentra en la región del Penedés; con esta uva se produce un vino blanco seco y ligero. También se utiliza en la elaboración de cava. Tan sólo en el norte de España se encuentran 50,000 hectáreas dedicadas exclusivamente al cultivo de viura.

• Malvasia: Variedad de uva blanca, no tan común que la viura en España, pero que también se utiliza en la elaboración de muchos vinos. Probablemente provenga de Asia Menor. Se utiliza en vinos de postre dessert wines o mezclada con vinos secos concentrados añejados en roble.

• Xarello: Variedad de uva blanca que sólo se produce en Cataluña, originalmente empleada para la producción de cava. Hoy en día, otra bodega utiliza esta uva para elaborar el vino Marqués de Alella Clásico – un vino famoso en la región.

• Parellada: Uva nativa de Cataluña que se encuentra en la región del Penedés. Esta uva se emplea en la producción de cava por su sabor afrutado y sus altos niveles de acidez.

Sin embargo, al final el contenido de alcohol del vino depende más de las levaduras que del azúcar. La vid contiene levadura, y cuando se cosechan las uvas la fermentación ocurre de manera natural. Bajo condiciones controladas, el proceso de fermentación puede producir muchos sabores diferentes en el vino. Algunas bodegas prefieren manipular la fermentación en lugar de dejarla en manos de la Madre Naturaleza. Estos fabricantes utilizan variedades cultivadas de levadura, no sin sus riesgos, ya que el vino puede desarrollar sabores extraños.

 

La estructura del vino


Tengamos en cuenta que los vinos tienen una serie de propiedades que los diferencian de los demás, en función de los métodos de elaboración que se hayan utilizado, de los varietales de uva y de los terrenos en que estas uvas se hayan producido.

Por tanto unos vinos podrán ser más ácidos o más dulces o incluso proporcionarnos un determinado sabor amargo. Cuáles son los elementos que afectan directamente la estructura del vino y, por lo tanto, su sabor.

A. Tanino: Los taninos provienen de las semillas, piel y tallos de las uvas (oyejos), y son esenciales para la elaboración del vino ya que actúan como preservativos naturales, es decir como antioxidantes. Los taninos tienen un sabor más bien amargo que se fija en la lengua. Los vinos añejos no son «tánicos» pues los taninos se desvanecen con el tiempo a través de los años. Por lo tanto, los mejores vinos no son amargos. En esencia, los taninos proveen a los vinos la estructura necesaria para que puedan añejarse, pero el sabor de un buen vino añejo no se opaca con los taninos.

B. Acidez: La acidez de los vinos se siente al frente y a los lados de la lengua (justo en el mismo lugar en el que sentimos la acidez de un limón, una naranja o un kiwi). Al igual que la fruta, el vino necesita cierto nivel de acidez para lograr su sabor, pero demasiada acidez hace que el vino sepa avinagrado o como a alcohol de curación. Algunos vinos necesitan acidulantes químicos para adquirir el brío necesario (sobre todo en las zonas más calurosas). Los vinos cultivados en las zonas más frías tienen más altos niveles de acidez.

C. Alcohol: Un vino sin alcohol no es más que jugo de uva. El alcohol se produce mediante la fermentación de los azúcares naturales de las uvas usando levaduras. Todos los vinos contienen alcohol.
La cantidad de azúcar en las uvas es directamente proporcional a la cantidad de alcohol en el vino. En climas fríos, por ejemplo, las uvas tardan más tiempo en madurar, y su nivel se azúcar es mucho menor que el de las uvas de tierras cálidas. La diferencia en el contenido de alcohol es muy significativa: entre 7 – 8% en los climas más fríos y hasta 14% en climas cálidos.

D. Azúcar: El nivel de azúcar incide directamente en el sabor del vino. Todos los vinos tienen azúcar residual, incluso los vinos más secos. El azúcar es un producto residual del proceso de fermentación.
Cuanto más azúcar residual tenga el vino, más dulce será su sabor. Sin embargo, algunos vinos con alto contenido de azúcar pueden tener igualmente a también altos niveles de taninos y acidez que la contrarresten, por lo que su sabor puede no ser tan dulce como «debería».

E. Roble: La mayoría de los vinos se maduran y/o fermentan en barricas de roble (producidos con maderas procedentes de los EEUU o de Francia). El sabor del vino también se ve afectado por el roble en el que se madura. Esta madera le da al vino un sabor acaramelado, de dulce de mantequilla, y de especias.
Hay diferencias en los sabores que el roble norteamericano y francés le dan al vino, pero esto también depende de la edad del roble, del momento en el que el vino se ha puesto a madurar, y de si el roble ha sido usado previamente o no. También depende del tratamiento del roble (es decir, si ha sido tostado o cocido). Pero una regla de oro del conocimiento es que el roble francés proporciona una mayor tanicidad al vino.
Por otro lado, las barricas, deben utilizarse para los grandes reservas y reservas, en los primeros años de utilización de la barrica, dejándose para los crianzas, cuando ya la gran parte de las mejores propiedades se han utilizado en los anteriores vinos.

F. Levadura: En muchos vinos, la levadura es la causa principal de ciertos sabores. Después de la fermentación, el vino permanece turbio hasta que se clarifica al eliminar las células muertas de la levadura. Pero la levadura puede añadir un sabor a pan recién horneado al bouquet del vino.

G. Sabor: Está claro que el sabor del vino se relaciona directamente con el tipo de uvas que se usan en su elaboración. Tan solo en España existen más de 100 varietales de uva, y muchos vinos se elaboran mezclando dos o más varietales.

 

Temperaturas de Consumo


La mitad de la batalla consiste en elegir el vino correcto… ¡la otra mitad es servirlo! La temperatura recomendada para servir el vino depende directamente del mismo. A muchos nos han enseñado que los vinos blancos deben enfriarse y que los tintos se sirven a temperatura ambiente. Esta puede ser una buena regla general, pero quiero darle algunas indicaciones específicas.

Cava y vinos blancos secos: son mejores cuando se sirven a entre 8 y 10° C.
Vinos blancos y espumosos: Sírvalos un poco más fríos (4 – 8° C).
Vinos tintos: Quizá le sorprenda saber que algunos tintos son mejores cuando se enfrían un poco.

Cualquier vino demasiado frío o demasiado tibio perderá parte de su sabor. La temperatura ideal para los vinos tintos es de entre 14 y 18 ° C (mucho más fresco que la temperatura ambiente de casa en invierno con el calefactor encendido). Refrigere el tinto media hora antes de servirlo para lograr la temperatura adecuada.

Pero el mejor de los consejos para un consumo adecuado en una cena, es descorchar la botella, cuando ésta está fría (más fría de lo aconsejable), de manera que a lo largo de la comida o cena, vaya alcanzando la verdadera temperatura de consumo objetivo, de manera que llegados al plato principal, el vino haya alcanzado el punto exacto de temperatura. Caso de hacerlo al contrario, cataremos el vino en el momento ideal y a partir de ese momento no hará más que calentarse, desprendiendo sus tonos más alcohólicos y por tanto no pudiéndo apreciarse la verdadera gama de olores, sabores, tonicidad, acidez.